miércoles, 15 de junio de 2016

Jamás

El sol brilla entre los edificios, las ojas marchitas no son mas que el reflejo de las personas frias. El viento susurra leves brisas de paz, mescladas con el ruido urbano de la lúgubre y rutinaria ciudad.
El cálido frio recorre mi rostro y penetra mi ser, empiezo a caminar para calentar los pies, y recorro con la mirada cada color que se forma en el cielo.
El atardecer cae violentamnete y la luna ya se hace presente, las estrellas no tardan en llegar anunciando el nacimiento de la noche, una nueva noche sin esperanza de un mundo mejor.
Una casa, una casa y un millón de momentos, imagenes lejanas, como distantes en el tiempo, y distantes en el olvido.
Andenes, nos llevan hacia la perdida de la voluntad, la ilusoria capacidad de elegir, de manejar nuestra vida, ¿somos dueños del destino?  ¿o esclavos de el mismo?
Tarde o temprano dijieron, pero nunca hablaron de jamás...