La locura brota por mi cabeza, fluye lentamente dejando todo tipo de error en el pasado.
Las preocupaciones se tornan simples y solo hay lugar para la sonrisa, cierro los ojos, e imagino un mundo lleno de vos, siento tu respirar muy lejos de mi,

"Levanto la mano y lo revuelvo"
Mi cabeza se inunda del humo, de los oídos una serie de imágenes nítidas resuenan, chocan, se hacen trizas y no parece importarme.
Las largas horas se hacen interminables, lloran y se desgarran el alma, imploran piedad, saber que no te voy a poder llamar, ni golpear la puerta de tu casa, porque no queres lo que soy, y yo, no soy lo que soy, si no una copia barata de lo que los demás quieren que sea.
Ya no lloro, solo escribo, y no encuentro diferencias en ello, no hay vida, no hay signos.

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