jueves, 26 de noviembre de 2015

Deja Vu

Y si, es así, te golpea por la espalda cuando menos lo esperas, te desorienta, te inhibe, y no hay nada que puedas hacer.
La secuencia se repite una y otra vez, cada paso que doy, ya lo viví, y siempre tropiezo con la misma piedra, con el mismo pozo.
Camina por detrás nuestro, sin llamar la
atención, es el Deja Vu, que nos respira en la nuca, todo lo sucedido vuelve a por nosotros, nos llama a la puerta, y es inevitable sentirse raro, descontento, cansado de vivir lo mismo, una y otra vez.
¿Para que seguir adelante si siempre es el mismo retroceso constante?, me pregunto esto mientra giro en círculos, persiguiendo una cola imaginaria, salvándome la vida de mi mismo ¿Soy el que huye o soy el asesino? esta pregunta me revuelve el estomago, pido a gritos ayuda pero en el vacío no se escucha mi voz.
Salgo nuevamente a caminar, a despejar las ideas, y son siempre las mismas caras, siempre los mismos pasos, toda mi vida se resume en una cuadra, y vuelvo a empezar de cero, no hay primavera, no hay invierno, pero el frió es cada vez mas propio y cercano, como este sol, tan distante que golpea la luna, que golpea la tierra que sigue girando siempre igual.
Cristo en su cruz, Dédalo rondando el mar en busca de Icaro, vos allá, esperando que te rescaten, y yo, con miedo de enfrentar el dragón...
Envío señales de humo, esperando que algún hada cumpla mi deseo, escaparme lejos de acá, de lo cotidiano, de las mismas calles, de las mismas caras, de los Deja Vu, de toda esta mierda que trago día a día, de todo los males del ser, y la nada, es lo que mas nos atemoriza.
Y no es por seguir llorando, pero la lluvia vuelve, y solo llueve adentro, adentro y mas allá.
Se inundan mis ojos, se inunda mi pecho, pero no suelto, no largo, nada mas que un alarido de bronca y desconcierto, maldito momento de mirar para adentro y no ver nada mas que humo, niebla, espesa como la sangre.
Las señales se debilitan y empieza a tornarse aburrido, la espera, la miserable razón de ser, para que te reconozcan, la miserable necesidad de hacer sentir bien, para sentirme bien yo, ese ida y vuelta que bien sabemos que es solo un camino de ida, y que siempre son las mismas cosas, las que por una cuestión o por la otra, nos terminamos comiendo la cabeza por algo que ya pasó, y lo que es peor, que va a volver a pasar, una y otra vez, hasta la muerte.
"Deja Vu"


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