La maldición de adorar la altura y las magnificas deidades celestiales conllevan a este pecado del cual Icaro fue victima y la sociedad mal interpreta su acto de reveldía para marcarte ese limite propiamente tuyo. Voló y por mas final trágico que haya obtenido fue el único hombre que logró cumplir ese deseo si el temor de los finales abiertos y las interpretaciones de los de afuera, Icaro, ni mas ni menos, es un ejemplo a seguir, Icaro.
Con solo un salto logró romper con toda autoridad, majestuoso, desde el cielo, mientras el calor amenaza, Icaro levanta vuelo.
Observa la civilización desde la altura, y ya no se siente parte de ella. Revoluciona la jerarquía del teismo, y por eso se lo considera amenaza.
Castigado con la filosa interpretación de la ética moralista impuesta por un conjunto de pensadores que diseñaron este laberinto para ratas, que es lo que somos, un experimento constante, las ratas no tienen que volar, el mensaje está muy claro.

"Desde el cielo, mientras el calor amenza, Icaro levanta vuelo"

No hay comentarios:
Publicar un comentario