sábado, 2 de enero de 2016

Notas para Dianne

Vacio, esa sensación absurda, la incomprensible brevedad de la batalla entre la razón y el corazón, el cuento de hadas sin final feliz, nostalgico viaje, nostalgica lluvia, buena suerte y hasta luego.
Nuevamente atormentado por los fantasmas del hoy, del presente continuo, de lo poetico y lo utopico, sin usar acentos describo solo la superficie de este dolor de panza y este apreton en el pecho. Una nota inconclusa, se resvala y cae sobre mi pecho, sellada, con destinatario, con un incomprensible olor a sentimiento, una bandada de susecivas notas descoloridas viajan por el espacio, bailan entre la distancia insalvable que nació entre nosotros dos, insalvable como la hipócrita participación de voces ajenas, queriendo ser protagonistas de una novela barata y pochoclera.
 Vacio, como yo, un inmenso abrazo relleno de un abismal y tenue vacio. Helado, retazos de corazones llovisnan fuera, adentro solo el incansable y molesto ruido del impacto, el desprevenido y fuerte impacto contra la pared, levantarte temblequeando y observar que dejaste la mitad de tu rostro en el choque, que son heridas, marcas que solo uno las aprecia. Dotarla de sentimiento, depositarle afecto tanto a una persona como a un objeto, el ensordecedor grito de la roptura, la enseguezedora luz de la "verdad".
Encamino el fin del comunicado con esta conclucion.

Lo humanos somos como los ranas... ¿saben como se cocinan las ranas? Se las mete en una olla de agua fria y se le va aumentando la temperatura. ¿saben porque? Por que al igual que los seres humanos, las ranas hacen todo lo posible para adaptarse al entorno, aunque ese acto lamentablemente les cueste la vida, son capaces de intentar acostumbrarse a altas temperaturas y morir calcinados... a diferencia, el ser humano va saltando de olla en olla, resite y desiste cuando el agua esta demasiado caliente como para seguir, y salta a otra olla cercana, donde el agua esta fría nuevamente, lo que no sabe es que la hornalla está prendida y solo es cuestión de tiempo para que te empieces a encariñar con el cálido susurro del hervor del agua, y cuando sea demasiado grande el sentimiento que uno le carga al dolor de la inflamable agua, duda, entre seguir esperando que se caliente un poquito mas, o esperar que se enfríe, se vuelve demasiado tarde y morimos... de eso se trata el juego, uno decide si jugarlo o no.

Desde lo mas profundo de mi ser, para Daianne.

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