El verde de las hojas se esfuma constantemente, de espaldas hacia nuestro destino veo alejarse montañas y del otro lado se escuchan las voces de la rutina, el gris del cemento que cubre el cielo, todas esas luces y pantallas que creen tapar la necesidad del que no duerme en el duelo.
Duelo es la vida y la muerte, es no saber para donde correr, es no poder hacer nada frente al que se ha quedado atrás en el camino y que hoy nos mira desde el piso.
Largos pasillos como renglones vacíos nos llevan hacia ningún lugar ¿De que estamos hechos? Podemos mirar con odio al que nos roba centavos pero votamos al que nos trata como esclavos. La raza humana no sabe si el mal es necesario o es el unico candidato, nos juramos amor eterno con algunos y la indiferencia es el siguiente paso en esta caja vacía, oscura y húmeda como lo es este corazón contaminado.
jueves, 9 de febrero de 2017
De espaldas al destino
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